Somos algo que nunca ha sido, que nunca es, que quizás nunca podrá ser.Siento la certeza de que podríamos existir, impecables y completamente limpios, perfectos. Pero siempre el miedo, el miedo a decir la palabra equivocada. Y es en esos momentos cuando dejo de ser una mujer para convertirme en otro número en tu agenda,
una equis en la ecuación,
un adjetivo elegido al azar.
Y yo con mi jauría atroz de recuerdos, con mi experiencia límite, la de aquel que no tiene retroceso, la del acróbata sin red
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