jueves

No quería que todo fuera ficticio, pero…parecía serlo. Mi corazón latía (sigue latiendo) tan fuerte al doblar esa cuadra tan recorrido por mis tobillos. El empedrado repleto de florcitas amarillas adornaban las calles de San Telmo, mientras las devoraba con los ojos, con la idea de recordar para siempre. Ya antes, de doblar la esquina, podía llegar a escuchar su guitarra, sonaba igual que la última vez, magnifica, sin una imperfección.
Llegaba, me sentaba en el mismo escalón gris y frío de siempre. Prendía un cigarrillo y lo observaba: su bajo de cinco cuerdas tan bien cuidado, su pelo alborotado, su carita de trotamundos, reflejada por el farol negro con luz amarillenta, puesto especialmente para remontar un estilo bohemio.
Quizá ya era rutinario verlo, pero no quería que lo fuera.

2 comentarios:

no found dijo...

Que lindo San Telmo y tomar un birrin en la calle.. hace falta calor para eso.. es mas lindo

espero que vos estes bien, ahora ando sin pc pero creo que la semana que viene vuelve =)

Xaj dijo...

Esa búsqueda, tan personal. Esos acordes en re menor.

Abraxo pepi. Uno bien grande.